martes, 17 de febrero de 2015

NUESTRA ENCRUCIJADA MORAL


La obligación moral pública más grande que tenemos en este momento es terminar el conflicto armado y emprender la construcción de las condiciones de la paz desde las regiones.
Este deber moral pide un cambio espiritual y estructural, porque el fracaso humano de nosotros y de nuestras instituciones, con nuestros seis millones de víctimas de todos los actores de la guerra degradada y absurda, nos pone ante la disyuntiva de jugarnos a fondo por la paz o hundirnos en otros 50 años de inhumanidad.
Durante el fin de semana participé en Washington en la conferencia PORCOLOMBIA, de estudiantes de universidades de Estados Unidos. El tema fue el análisis del conflicto nuestro. Allí, mientras los panelistas discutíamos preguntas audaces de los jóvenes, la mayoría mujeres, comprendí mejor nuestra encrucijada.
Poco importa que tengamos territorio rico, economía estable, tradición católica, herencia de indígenas y afros cuando estas realidades están cuestionadas por nuestra conciencia y por la comunidad internacional ante la objetividad de la barbarie y de “la maldición”, para decirlo con términos bíblicos.
Enfrentar esta disyuntiva exigente y tensionante y optar por la vida ante el conflicto salvaje es el desafío moral. En La Habana se busca el acuerdo para desmontar la guerra, pero en nuestras manos quedan las contradicciones no desmontadas ni por la Constitución del 91, ni por los partidos políticos, ni por los líderes religiosos, ni por los educadores, ni por los empresarios, ni por las organizaciones sociales, ni por los formadores de opinión.
Lo que está en juego es una transformación que se inicia con parar la guerra y que requiere la voluntad de un país para incorporar al Eln, desmantelar las ‘bacrim’, terminar con las armas en la política, acabar la coca y la minería criminal, llevar la equidad al mundo rural, frenar la corrupción en la administración y la justicia y articular las regiones con el país central en una nación de propósitos comunes y pasión colectiva por el bien común. Esto solo es posible si todos nos jugamos por el fin de la guerra degradada y la construcción de una democracia de derechos y economía social y justa de mercado.
Muchos son los que sacan el cuerpo en las circunstancias actuales. Porque los prejuicios y los miedos no permiten aceptar que las Farc están en serio en la negociación irreversible, porque se resisten a dar fe al propósito del presidente Santos, porque no se han informado, porque la politización torpe los ha polarizado, o porque no captan la centralidad del problema rural en la crisis. Lo cierto es que la sociedad se ha quedado a la espera de la actuación decisiva, autónoma y pública de los líderes espirituales, sociales, empresariales y políticos que pueden definir la disyuntiva en un momento impostergable.
Es el momento de contribuir con la opinión, la crítica constructiva y las decisiones. Si las Farc han llamado estos días a que todos nos perdonemos, deberían corregir su pronunciamiento, reconocer primero el mal hecho en su accionar y aceptar responsabilidades y pedir perdón público. Así contribuirían, dando el primer paso, a que cada quien reconozca responsabilidades, para construir juntos en la verdad, la justicia y la confianza, en lugar de volver al odio y las venganzas.
En esta situación, traigo a cuento el texto de Deuteronomio 30, 15-20, que desafía la conciencia de cada uno de nosotros ante la encrucijada: “Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal... para que merezcas la bendición de Dios y la posesión de la tierra. Hoy, pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENCUENTRO ECUMÉNICO - CALI

ENCUENTRO ECUMÉNICO - CALI
Afiche

Saludo ELN al Foro

Saludos de Iglesias de Canadá y de miembros de Kairos

Saludo al Foro delegación FARC en La Habana

Saludo del EPL al foro por la paz

Lanzamiento Foro

Saludo Irlanda

Comunicado Final Foro Por la paz

ANUNCIO DEL FORO ECUMÉNICO POR LA PAZ

“DE UNA ÉTICA PARA LA PAZ

A UNA PAZ CON ÉTICA”

Bogotá, Mayo 18 y 19 de 2013

SALUDO

Nos hemos reunido los días 18 y 19 de mayo, del presente año, como Mesa Ecuménica por la paz, en la Pontificia Universidad Javeriana, con sede en la ciudad de Bogotá, miembros de diferentes iglesias cristianas y procesos ecuménicos para aportarle a la construcción de una Colombia en paz.

Como discípulos y discípulas de Jesús y apoyados en su Proyecto No Violento, confiando plenamente en la iluminación de su Espíritu, hemos reflexionado la ética para la paz y la paz con ética desde tres elementos: la solidaridad, la democracia y la transparencia.

Entendemos la paz con justicia social como la superación de las causas de las desigualdades económicas, sociales y culturales, por lo tanto como la base de una sociedad construida desde una verdadera equidad.

Creemos en una paz, con ética, que esté fundamentada en el respeto, la participación del pueblo en la toma de decisiones, con tolerancia cero hacia la corrupción, en una gestión pública de cara al pueblo y controlada por la sociedad toda, que promueva unas relaciones de solidaridad y no de competencia, constructora de comunidades fuertes y con autoridad, con respeto hacia la naturaleza y el medio ambiente.

Creemos en una ética que libera al pobre y oprimido, que actúa con justicia en las relaciones económicas, culturales, sociales y políticas; una ética de la generosidad y el compartir de bienes, de la compasión y la misericordia hacia los que sufren, de respeto al otro diferente, de cuidado del mundo, de rechazo a la guerra y de construcción de una paz con justicia.

LA VEEDURÍA CIUDADANA Y POPULAR

Creemos que nuestro aporte a esta paz con ética se da a partir de un mecanismo concreto de veeduría ciudadana y popular de la dinámica social y política de la paz; una amplia veeduría que vaya más allá de los acuerdos de paz, construida con el movimiento popular, en el cual los diferentes sectores cristianos ecuménicos podamos hacer nuestro aporte.

Creemos que esta veeduría debe estar acompañada por la acción política y la movilización, en defensa de una agenda social para la paz que sea generadora de organización de base desde los territorios. Será un mecanismo que vele por el respeto de los acuerdos sociales y políticos logrados en la movilización social; conformado por el conjunto de organizaciones sociales y políticas, que denuncie y se dispute espacios con los enfoques éticos capitalistas y antidemocráticos, y desenmascare los líderes que quieren monopolizar el discurso ético. Por lo tanto, defenderá los intereses de los sectores populares y generará conciencia popular.

Creemos que esta veeduría debe ser autocrítica y crítica frente a los procesos de iglesia y las iglesias mismas, que movilice y libere la conciencia religiosa del pueblo hacia un compromiso social con los débiles y contra toda injusticia. Como tal, irá más allá de los acuerdos logrados en las mesas de negociación y trabajará por construir instrumentos e iniciativas de protección de los procesos populares y sus liderazgos.

Creemos que el carácter de la veeduría debe inspirarse en la tradición profética que acompaña al pueblo, especialmente a las víctimas, y en nuestro caso estará inspirada en el proyecto del Dios de la vida y no del dios del sistema.

Creemos que esta veeduría debe estar vinculada no solamente al período del conflicto, sino también, al postconflicto, relacionándola con los diferentes temas de la agenda desde la perspectiva de la defensa de los Derechos Humanos que inspiren la agenda social de paz, como la defensa y exigibilidad de la salud, la educación, la defensa de los recursos naturales y del territorio.

Las veedurías se operarán principalmente a través de la realización de asambleas populares como espacios deliberativos, decisorios de las organizaciones y comunidades en los territorios de tal manera que fortalezcan los procesos de justicia, democracia y participación del pueblo.

Se construirán desde lo local, aprovechando la dinámica ecuménica en los territorios y en el marco de una alianza amplia, comunitaria y popular, generadora de miles de veedurías como espacios de verificación de los acuerdos a los que se llegue como fruto de las negociaciones populares y las que se puedan dar en las mesas de diálogo entre las guerrillas y el gobierno colombiano. De igual manera contará con expresiones nacionales e internacionales, articulándose a procesos, redes y organismos de estos mismos escenarios, con el fin de que este mecanismo popular vaya ganando un reconocimiento y una legitimad más amplios.

Creemos que esta veeduría al buscar la defensa y protección de la integridad física, y de las condiciones para el libre ejercicio de la acción política, de aquellos que se vinculen a la vida política como resultado de los pactos de paz, debe articularse y sumarse a las demandas y exigencias del movimiento de víctimas que propugnan por la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición.

Como MEP consideramos que la propuesta de la Comisión de la Verdad, liderada por el movimiento nacional de víctimas y otras organizaciones de Derechos Humanos, pueda ser apoyada por el movimiento ecuménico realizando una consulta a nivel regional y nacional en torno a las implicaciones y compromisos que exige dicha iniciativa y buscando siempre una articulación y vínculo con la propuesta de Veeduría Ética Ciudadana y Popular.

Creemos que la veeduría hará un control político a los procesos macroeconómicos neoliberales del actual capitalismo salvaje en nuestro país, causa estructural de todo conflicto social, político y armado; como también ejercerá un monitoreo a los gobernantes y legisladores, para que actúen según su plan de gobierno desde principios de equidad, justicia y responsabilidad social.

Creemos que la veeduría debe ser colectiva, ecuménica y macroecuménica, transparente, teniendo como presupuesto y criterio fundamental la verdad.

MESA ECUMÉNICA POR LA PAZ

Creemos en la unidad cristiana que escucha, atiende y respeta los diferentes procesos sociales, credos e iglesias y que sigue el proyecto de JESÚS como obediencia al Dios de la Vida, expresión de un ecumenismo de construcción social amplio y respetuoso de la diversidad de visiones de la realidad.

Creemos que la MEP debe dar mucha importancia a los jóvenes y niños de tal manera que puedan expresarse, y sean escuchadas sus propuestas, opiniones y visiones de la vida, porque ellos están siendo sometidos a múltiples formas de violencia y persecución.

Creemos que la MEP impulsará procesos de difusión, sensibilización y formación en torno a sus principales propuestas y convocará a movilizarnos, para lo cual buscará influir en los medios de comunicación y fortalecerá sus propios instrumentos y medios comunicativos como la página web y las redes sociales.

La MEP creará nodos en las diferentes ciudades y a nivel local, donde estemos haciendo un tejido social, articulándonos a otros procesos y movimientos, nacionales e internacionales, buscando vencer el aislamiento y el fraccionamiento que vive el movimiento ecuménico en Colombia.

La MEP promoverá una perspectiva ecuménica desde lo local, a través de encuentros, diálogos y otras formas de comunicación con líderes y representantes cristianos de localidades, ciudades, departamentos, con el fin de precisar mecanismos de funcionamiento que lleguen a lo parroquial, comunitario, familiar y personal desde una ética de la convivencia y la paz, y que a su vez se puedan atender y procesar las denuncias y reclamos de sus comunidades.

Plantearemos la construcción de un observatorio nacional, regional y local de las dinámicas de la MEP, para lo cual construiremos un protocolo, que identifique las principales tareas, capacidades, habilidades y competencias de las organizaciones y procesos que la conforman, como también los aspectos y temas que se deben monitorear por el conjunto de los participantes.

PROPUESTAS A 2013-2014

1. Realizar un concierto nacional que dé a conocer las propuestas de la MEP, y Permita una amplia participación y expresión de los jóvenes.

2. Realizar una vigilia-jornada por la reconciliación y la reconstrucción nacional que, como acción colectiva, visibilice la luz y promueva la toma de parques y plazas como acción nacional ligada a lo artístico y las redes sociales e internet para octubre o noviembre del 2013, en el escenario de finalización de diálogos en la Habana.

3. Realizar un encuentro de género (mujeres- masculinidades), y un encuentro juvenil ligados a la propuesta ética y de veeduría por la paz, como preparación a un Segundo Foro Nacional de la MEP.

4. Fomentar y participar en el día nacional de las víctimas.

5. Proponer un “chaparrón bíblico-teológico” a nivel nacional que haga una relectura bíblica y teológica, que ayude al movimiento ecuménico a tener una perspectiva clara y crítica frente a la paz y la ética.

DESPEDIDA

Señor Jesús, creemos que la paz es posible, que entre todos y todas la tenemos que construir, para sí ser fieles a la tarea del anuncio de tu propuesta de Reino.

“El Espíritu del Señor esta sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos, y a proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19).

memoria víctimas

memoria víctimas
trabajo jóvenes trujillo

¡Creemos en la paz y vamos a construirla!

Mesa Ecuménica por la Paz

Bogotá, 27 de mayo de 2013

“DE UNA ÉTICA PARA LA PAZ

A UNA PAZ CON ÉTICA”

Cerca de 300 líderes de diversas iglesias cristianas se dieron cita los días 18 y 19 de mayo, en la Universidad Javeriana de la ciudad de Bogotá, en el Foro Ecuménico por la Paz, espacio deliberativo que permitió la reflexión sobre la importancia de la ética, en la actual coyuntura de diálogos entre el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC. En el marco de este Foro se hizo el lanzamiento público del movimiento Mesa Ecuménica por la Paz (MEP).

El Foro recibió el saludo de personalidades del mundo eclesiástico, de agencias de cooperación, del gobierno local, de organizaciones sociales y líderes de los grupos insurgentes, los cuales se pueden ver en la página http://mesaecumpaz.blogspot.com y en el facebook de la Mesa Ecumenica por la paz

Bajo la comprensión de que la paz es fruto de la justicia social y solo es alcanzable a partir de la superación de las causas de las desigualdades económicas, sociales y culturales, y a la luz de la tradición profética del antiguo y nuevo testamento, la MEP se comprometió a impulsar en todo el país un mecanismo concreto de veeduría ciudadana y popular de la dinámica social y política de la paz que vaya más allá de los acuerdos de paz.

Esta propuesta será presentada en los próximos días en los diferentes escenarios de paz como la Ruta Social Común para la Paz, la Mesa de la Habana, la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, la Alta Consejería de Paz del Gobierno, entre otros. Con la certeza de que aunque es una propuesta del movimiento ecuménico, será construida por el conjunto del movimiento popular y expresiones sociales que la vean válida y quieran comprometerse con ella. Las veedurías ciudadanas y populares estarán acompañadas por la acción política y la movilización, en defensa de una agenda social para la paz generadora de organización de base desde los territorios por lo cual se convocarán a una Vigilia Nacional por la paz para el mes de octubre del 2013 y una serie de encuentros nacionales.

La veeduría debe ser un mecanismo que vele por el respeto de los acuerdos sociales y políticos logrados en la movilización social, que denuncie y se dispute espacios con los enfoques anti-éticos capitalistas y antidemocráticos, y desenmascare los líderes que quieren monopolizar el discurso ético.

A su vez la MEP propugnará por la unidad del movimiento ecuménico como actor social y político que incida en la construcción de una paz duradera, como expresión de un ecumenismo que cree en Jesucristo y su evangelio de paz, de construcción social amplia y respetuosa de las diversas visiones de la realidad.

Haga llegar sus comentarios al correo mesaecumenicapaz@gmail.com